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06 febrero, 2006

Puente Atlántico

Ya pasó casi un año y medio desde que vine a vivir a Buenos aires. Un cambio de residencia brusco, un año y medio en otro continente te afecta y las consecuencias nunca son neutras. A las típicas preguntas que te hacen por la calle, en la facultad, en un bar, en el supermercado –no chino, para los chinos yo nací en el barrio-, se suman las que uno se hace cuando la agitación y la ansiedad dejan que la mente comience la entrevista nocturna. Lo que me cuestionan los que no son mi mente es sacado del guión de la nostalgia, un guión absurdo, de código abierto, que no tiene otro destino que el de esperar respuestas que alimenten la mente voyeur del ser postmoderno:

¿Extrañás?, ¿viniste solo?, ¿en España no hay facultad?, y otras que se preguntan en forma de afirmación, pero con idéntico objetivo; mi sueño es irme a tu país, esto es el tercer mundo, ¡estás loco!

Mi respuesta a ese tipo de preguntas es intentar no alimentar el voyeurismo, por eso respondo con un monosílabo o con un pequeño gesto que intenta ocultar lo que pienso –de la pregunta- y no ofenda. También lucho contra las preguntas externas, para que mi cabeza no copie ninguna y por la noche no me cuestione alguna de ellas. Eso sería doloroso. Yo no me puedo responder con ese gesto incoherente. Respecto a las cuestiones que la mente me hace, sólo decir que las mentes son crueles y no aceptan una tregua enseguida. Hasta que no ven que ganaron la batalla no te dejan seguir con la agitación y la ansiedad del hábito.

Además, el viaje en si, y más cuando es un cambio por un tiempo mayor a los tres meses que la burocrática visa de turista te regala, tiene lo que llamo el cambio fantástico del ser. Es lo que uno proyecta antes de viajar sobre su personalidad, todo lo que imagina, la modificación de la identidad residencial, es formatear lo que está dañado y en ese lugar escribir lo nuevo, como una selección cualitativa de nuestro interior. Es algo que se percibe en calles que los turistas compran, hostels, hoteles, aviones, aeropuertos, ciudades donde conviven diversas culturas, en los lugares donde el anonimato es el único documento que se necesita para relacionarse con otros desconocidos. También, este fenómeno llegó de forma sigilosa a los medios de comunicación y, como no, a su principal valuarte; la televisión.

Dentro de mi erróneo cambio fantástico del ser, erróneo porque es algo inútil e imposible, ya que uno no cambia por residir en otro lugar, pude conseguir cambiar una costumbre que tampoco tenia demasiado arraigada como es ver la televisión. Rutina, a la que sólo traicioné cuando viaje a mi país, y que es la que en momentos de engaño me mostró que existe el cambio fantástico del ser.

Lo vi en España, donde “artistas argentinos” desfilaban por los shows nocturnos con la personalidad mutada gracias al anonimato que concede la no gratuidad del satélite, personajes con un nivel artístico desconocido que venden el ridículo a cambio de una línea en el currículo que al regreso intentarán maquillar. En revistas -donde la tapa es poseída por un desnudo- que dentro de 10 años terminarán en el fondo de una vieja librería de la calle corrientes mostrando las efímeras curvas de la realidad.

Del mismo modo, ahora sucede en Argentina, “gallegas zarpadas”, artistas anónimos, mercaderes del acento con silueta de toro, son presentados en televisión como conquistadores de la postdictadura ibicenca. Al igual que los anteriores, nunca hubieran escrito esas líneas en sus curriculums en el país natal y tampoco los medios darían la oportunidad al ridículo, sin el morboso anonimato del cambio fantástico del ser, que sólo concede la gran pantalla.

3 comentarios:

El 2/06/2006 7:13 p. m. | Anonymous Anónimo comentó

Y que haces en bsas???

Lena
www.blogs.ya.com/sciascia

 
El 2/14/2006 10:41 p. m. | Blogger Inma comentó

Yo he acuñado el término "etno-bajón" para describir el monólogo monotemático del escéptico argentino ante la presencia de un íbero en estos lares. Llevo dos años en este país y el escepticismo crece directamente proporcional al número de días de estancia. Un mes:¿de paso?. Seis meses:¿Y qué hacés acá?. 1 año: Con lo lindo que es allá....¿por qué te viniste?. 1 año y medio: ¿Y cuando te volvés?.2 años: ¿Vivís acá....ACÁ?. Si encontraras a una ameba unicelular con dotes parlanchinas en Júpiter no mostraría tanta sorpresa por tu permanencia.
Y cuando haces réplica con un dulce: acá no se está tan mal, hay lugares mejores y peores...la incredulidad te devora la garganta con: mi herman@, mi ti@, un@ prim@, un largo etc de 250.000 personas....viven allá.
Y hay que asentir y rendirse a lo obvio.
Me "flashea" tu blog. Jejeje.
Saludos compadre, Inma

 
El 5/05/2006 10:40 a. m. | Blogger Angel Vallejo Sanchez comentó

Inma, es cierto, me preguntan lo mismo. La verdad que es increíble la imagen que algunas personas se crean de otros lugares.
El tema es que si uno está bien consigo va a estar bien en cualquier lugar del mundo.

Un abrazo grande

 

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