« Inicio | El País cumple 30 años (1976-2006) » | "Prensa e internet son complementarios", John Lan... » | 7 minutos de Infobae » | El País 24 HORAS » | "Locomia" en Buenos Aires » | El precio de la vida » | VIII BAFICI » | El turno de Buenos Aires » | Argentina tampoco olvida agradecer » | Mañana europea » 

11 mayo, 2006

Un día en Barrancas de Belgrano

El barrio de Belgrano -el cual debe su nombre al creador de la bandera Argentina, Manuel Belgrano (1770-1820)- se encuentra ubicado en la zona noroeste de la Ciudad autónoma de Buenos Aires. Las calles y avenidas que lo limitan son: Calle La Pampa, Avenida Presidente Figueroa Alcorta, Avenida Valentín Alsina, Zabala, Avenida Cabildo, Virrey del Pino, Avenida de los Incas, Avenida Forest, La Pampa, Avenida Dr. Rómulo Naón, Avenida Monroe, Avenida del Tejar, Franklin D. Roosevelt, Zapiola, Congreso, Avenida del Libertador, Avenida Guillermo Udaondo, Avenida Intendente Cantilo.

Frente a la estación ferroviaria de Belgrano, situada en la Av. Virrey Vértiz, se encuentra un parque de cuatro hectáreas con añeja y variada arboleda sobre un terreno inclinado o barranca que abarca hasta la Av. 11 de septiembre de 1988. La parte del jardín que está frente de la estación de tren es la sección más baja del desnivel.

El parque, llamado Las Barrancas de Belgrano, fue remodelado por última vez en 1892, por el paisajista Francés Carlos Thays, y en la actualidad se encuentra en ruinas, causadas por hurtos y destrozos.

En la parte baja del parque se encuentra una extensa pradera, con pequeños árboles, que los domingos es utilizada por los vecinos del viejo barrio para leer, tomar mate, volar un colorido barrilete e incluso para que los adolescentes más atrevidos intercambien besos y caricias. También en la parte baja del jardín, se encuentra un amplio recinto circular delimitado con un enrejado para las mascotas.

Sin embargo, la parte más alta, es decir la que linda con la Av. 11 de septiembre de 1988, es la zona más artística del jardín. En la zona central hay un antiguo patio y mirador que antaño se utilizaba para bailar tango y ver a los vecinos de la zona disputando partidas de ajedrez o truco bajo la sombra de un majestuoso árbol que se encuentra en la parte derecha del balcón. Además, la zona más elevada contiene varias esculturas y pequeños monumentos.

En la sección que limita con la Av. Juramento hay un pequeño monumento de mármol marrón jaspeado que homenajea a los congresales de Tucumán en el sesquicentenario de la declaración de la independencia argentina. El homenaje lo firma la asociación pro hogar policial de la comisaría 33a. de la Policía Federal Argentina, y trata de la fecha de 1956.









Más adelante, también lindando con la Av. Juramento, se encuentra la Mujer con Cántaro (1862), escultura donada por la Fundación Sauvageau. Esta efigie es de hierro fundido, la placa explicativa fue robada, por lo tanto solo queda el bloque de piedra donde alguna vez estuvo la lámina aclaratoria. Además, bajo la vasija que la mujer inclina para verter el líquido llama la atención una mancha de pintura roja, señal vandálica que indica que en esta plaza el arte, una vez más, no se respetó.







De forma paralela a la Av. Juramento se encuentra la Calle Echeverría que, a su vez, en la parte más alta se fusiona con la Calle Zavalia formando una pequeña glorieta empedrada, donde se levanta una imponente escultura en piedra blanca del busto y torso de Manuel de Belgrano. Este retrato, apoyado sobre una columna de tres metros de altura, es rodeado por una vieja cadena de metal oxidada, y entre arbustos descansa una bandera argentina de hierro fundido con la inscripción: “Fue su númen y la unció con la victoria”. De igual manera que en las obras anteriormente mencionadas, la escultura de Manuel de Belgrano no escapó del vandalismo, ya que de las cinco placas, que por las señales se observa que tuvo, sólo quedan cuatro.

También paralelamente a la Calle Echeverría, se encuentra la Calle Mariscal Antonio J. de Sucre, que en su cruce con la Calle Zavalia forma otra rotonda similar a la que hospeda el monumento a Manuel de Belgrano. En esta glorieta, también empedrada, se encuentra la fuente de Mihanovich (en merito al nombre de este empresario que la dono) construida en granito blanco soportada por tres escalones. En la parte central de la misma, se pueden observar cuatro delfines de mármol, colocados boca abajo y en forma vertical, con sus bocas abiertas por donde es fácil suponer que en tiempos pasados brotaba agua cristalina. Es una obra del escultor italiano José Arduino, que nació en Piamonte, Italia en 1857, y murió en Buenos Aires en 1912.

La parte con mayor número de monumentos y construcciones es la que concurre entre la Calle Mariscal Antonio J. de Sucre y Av. La Pampa. En esta zona, se encuentra una gran terraza rodeada por una balaustrada de donde nacen columnas de hierro sosteniendo faroles. Esta terraza antiguamente fue llamada rincón de los enamorados, ya que en épocas pasadas los bancos quedaban ocupados al atardecer. Dentro del recinto del mirador, sobre una robusta columna de piedra, yace en bronce el busto del General San Martín, obra del escultor Luís Perlotti, y fue ubicado allí en 1965. También, esta obra, no escapó al vandalismo porteño, ya que el bloque de piedra que soporta el busto del General está “decorado” con un moderno graffiti. Además, la placa explicativa también fue robada.



En el borde del mirador, junto a unas actuales hamacas, se encuentran dos grandes estatuas valladas. La efigie más alta es el Monumento al Mariscal Antonio José Sucre, donación que realizo el gobierno de Venezuela a la Argentina en 1986. Todo el monumento se apoya sobre una base rectangular revestida en mármol. La estatua del prócer venezolano está consumada en bronce, mide alrededor de 2.5 metros de altura y es obra del escultor italiano Carmelo Tabacco. (1910-1983). Como en los demás monumentos, los vándalos modificaron la obra, y esta vez robaron el sable del insigne venezolano y la placa explicativa, aunque según pudimos informarnos, años atrás la placa de bronce decía: “Mariscal Antonio José de Sucre 1795-1830. Prócer venezolano. Su triunfo en Ayacucho consolidó la Independencia Americana - Homenaje de la Municipalidad de Buenos Aires 1986”.

La otra estatua corresponde al busto de Vasil Levski (1837-1873), el más grande revolucionario búlgaro contra la opresión turca. Este busto de un metro de alto está fabricado en fundición y está apoyado en un enorme bloque del mismo material, donde se encuentra la siguiente leyenda: “Васил Левски 1837-1873 Vasil Levski Apóstol de la libertad húngara”. Para no desentonar con las anteriores obras, está vez encontramos dentro del recinto vallado, bolsas con mantas que algún huésped nocturno del parque esconde a la vera del prócer húngaro.







Frente al busto de Vasil Levski y limitando con la Av. La Pampa se encuentra una pequeña réplica de La estatua de la libertad. Fabricada en hierro rojo por el escultor francés Fréderic Bartholdi, está situada sobre un pedestal de piedra (manchado con diversos graffitis). Asimismo, en su mano derecha ostenta una antorcha que simboliza "la luz de la libertad en el mundo" y en su mano izquierda se apoya el texto de la Declaración de la Independencia. A sus pies descansa una cadena rota que simboliza la ruptura de los lazos de la tiranía. Esta réplica fue adquirida por la municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires a Francia. Además, en 1986 tuvo que ser restaurada debido a un atentado que la dañó.




Por último, en la esquina que genera el cruce de la Av. La Pampa y la Av. 11 de septiembre de 1988 se halla una antigua construcción que en antaño fue un kiosco para los vecinos del barrio, y en la actualidad es una oficina municipal dependiente de la dirección de Parques y Paseos.

Todos los monumentos, esculturas y construcciones de La plaza Barrancas de Belgrano son como los muebles de una lujosa casa en la que antiguamente habitaron los primeros ciudadanos argentinos y actualmente, casi en ruinas y con los muebles destrozados, habitan mendigos y adolescentes sin hogar. La apariencia a simple vista es desoladora, los vándalos, ladrones y maleducados han arruinado un jardín donde, no hace tantos años, se bailaba tango, se jugaba a los juegos de mesa y se podía pasar una tranquila tarde percibiendo el arte de las valiosas obras, que hoy descansan mutiladas en la zona noroeste de la Ciudad autónoma de Buenos Aires.


Por Ángel Vallejo Sánchez

2 comentarios:

El 4/14/2008 4:17 a. m. | Blogger juliocufre comentó

O tempora!, cuantos recuerdos.., bendita barrancas de belgrano, aquellos anocheceres en los que me echaba en el pasto de la barranca de pampa, a mirar las estrellas, o cuando pasaba para el colegio me llevaba unas moras del arbol que habia en la subida de sucre y 11 de setiembre, los bebederos!, los vendedores de caramelos y chocolates, la calesita que habia en la esquina de Zabalia y echeverria, aquel ombu gigantesco que habia enfrente, adonde se sentaban los enamorados, en la banca que lo rodeaba, la fuente de la bajada de juramento, en la que tantas veces jugando me cai y me moje los pies, jajaja, bendita seas, mi barrancas, fuiste compañera y custodia de mis juegos infantiles, desde lejos te recuerdo, y te extraño, todos los que jugamos entre tus brazos maternales, te recordamos como una vieja amiga, estas dentro de nuestros corazones y alli estaras para siempre, gracias por todo lo que nos brindaste !
Estoy lejos ...pero te siento a mi lado.
Con mucho cariño..JULIO CUFRE FLORES, desde Atlanta/georgia/U.S.A.

 
El 3/28/2009 11:39 a. m. | Anonymous Anónimo comentó

esa calesita que recuerdas era la de mi abuelo jose vales

 

Publicar un comentario

TrackBacks:

Crear un vínculo

<< Inicio